Ahora migrar de la crisis es una moda. ¿Incómoda o que incomoda?

Ahora migrar de la crisis es una moda. ¿Incómoda o que incomoda?

En días pasados, en la hermana República Bolivariana de Venezuela, uno de sus máximos dirigentes, el señor Diosdado Cabello, se refirió a la migración de sus compatriotas como una ‘moda’. Según la posición del dirigente,  da ‘status’ tener que caminar kilómetros y kilómetros en busca de comida con niños muriendo de hambre. Señor lector, por favor, no mal interprete la pregunta de inicio de este texto. Cuando es “incómoda” o cuando “incomoda” jamás se hará referencia a nuestros hermanos venezolanos instalados en nuestro país. Siempre vale aclarar lo que se escribe.

Cuando se habla de una “moda” incómoda, tratamos de ponernos en el lugar de esas personas que luchan a diario por un plato de comida. Tratamos de ponernos en los zapatos de esas personas que recorren cientos de kilómetros diarios en busca de las oportunidades que su país les ha cerrado. ¿Acaso, tal animadversión se puede comparar con una moda?

Más bien, la razón está en el segundo concepto, la migración les “incomoda”. Esa sería la mejor explicación para pensar en el porqué de las declaraciones  del gobierno venezolano respecto a la migración. A Nicolás Maduro y su régimen les incomoda que millones de sus ciudadanos estén abandonando el país. Les incomoda que los venezolanos divulguen las condiciones precarias de Venezuela hoy en día. Les incomoda que comenten la incompetencia de unos dirigentes que creyeron tener el cielo a dos manos cuando llegaron al poder.

Venezuela es el ejemplo perfecto para probar que las posiciones radicales y populistas, pueden llevar al hundimiento del barco, por más sólida que sea la estructura. Y no es nadie más, sino nosotros (los tripulantes) los que podemos seguir manteniendo el barco, viento en popa. Esperamos que entre todos podamos darles una mano a nuestros hermanos venezolanos.

En resumidas cuentas, los colombianos debemos tomar la situación como nuestra. Todos somos seres humanos y lo peor que podríamos perder es la dignidad. Hay que tomar medidas que ayuden al control humano de la crisis venezolana, y no hago referencia solo a Colombia sino a todos los países suramericanos. No se puede dar la espalda e indiferencia a tan enorme problemática. Venezuela vive una crisis y no una moda, una crisis que al gobierno venezolano le incomoda.