Día de la No Violencia: el caso de Querétaro

Día de la No Violencia: el caso de Querétaro

Hoy celebramos el día de la no violencia. Y es por esto que hoy hacemos alusión a un programa comunitario que ha sido efectivo para acabar con la violencia entre los ciudadanos, algo que Colombia necesita urgentemente.

En el Estado de Querétaro, específicamente en las Colonias Tiacote y El Bajo, la comunidad estaba muy preocupada por la situación de seguridad en sus territorios. Sus principales problemas eran la violencia entre vecinos, la drogadicción, la delincuencia, el alcoholismo y las pandillas.

Debido a la situación, la comunidad planteó un proyecto liderado por 3 mujeres de las colonias, que buscaba aumentar la percepción de seguridad y disminuir los índices de violencia. El proyecto consistió en unir los lazos entre vecinos y hacerle frente a la criminalidad.

De esta manera, lo primero que buscó el proyecto fue comunicar a todos los vecinos entre sí por dispositivos móviles, de modo que cualquier denuncia o alerta de inseguridad, se conocería oportunamente por medio de sus dispositivos móviles. Igualmente, incentivaron y promovieron actividades culturales, sociales y deportivas dentro de la comunidad, afianzando así los lazos entre vecinos y disminuyendo la drogadicción en los niños. Al mismo tiempo, mandaron a podar algunos árboles e incrementaron el alumbrado, dos variables utilizadas por los expendedores de drogas y pandillas, para cometer delitos.

El proyecto recibió una buena aceptación de las personas, mayor capacitación en derechos de la comunidad y la reducción de robos, drogadicción y problemas entre vecinos. Según los habitantes, el miedo que existía de salir a la calle y encontrarse con vecinos irrespetuosos que desencadenaban peleas y el temor a ser robado, ha sido repelido en las Provincias. Además, aseguran que hoy sus niños salen a la calle sin temor a ser tentados por la droga y bajo un espacio público alumbrado.

La violencia en Colombia es un tema en el que se ha avanzado, pero en el que aún queda bastante por recorrer. políticas públicas y proyectos comunitarios efectivos, que no requieren mayor inversión, podrían hacer un gran cambio en las comunidades, en la tolerancia y en la convivencia pacífica que debemos tener los ciudadanos.