Este lunes 10 de agosto, Colombia fue sacudida por un fuerte terremoto de magnitud 7,4, registrado a las 7:34 de la mañana, con epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó. El movimiento se sintió en buena parte del territorio nacional y en ciudades como Cali, Pereira, Manizales, Bogotá y otras zonas del país.
La emergencia deja, hasta el momento, 132 personas fallecidas y 87 heridas, según el balance oficial entregado por el Gobierno. Además, se reportan 1.575 viviendas averiadas, 37 viviendas destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud afectados y 52 centros educativos averiados. Las labores de búsqueda, rescate y evaluación de daños continúan en las zonas más afectadas.
Las imágenes que hemos visto son dolorosas. Edificaciones afectadas, familias buscando respuestas y comunidades enteras enfrentando momentos de angustia e incertidumbre. Pero detrás de cada cifra hay una historia; detrás de cada vivienda destruida hay una familia y detrás de cada persona que hoy sufre hay seres queridos que también están viviendo esta tragedia.
Hoy nos duele Colombia. Nos duele profundamente cada vida que se ha perdido y cada familia que está atravesando este momento. Nos duele el Chocó, nos duele Risaralda, nos duele el Valle del Cauca, nos duele Caldas y cada territorio que ha sentido el impacto de esta emergencia.
Nuestra prioridad debe ser acompañar a las víctimas, estar cerca de las comunidades afectadas y respaldar el trabajo de los organismos de socorro y de todos los hombres y mujeres que están poniendo sus capacidades al servicio de los demás. Al Gobierno Nacional y a las autoridades territoriales les corresponde estar presentes, coordinar todos los esfuerzos y garantizar que la ayuda llegue de manera oportuna a quienes más la necesitan. En momentos de dolor, el Estado debe estar al lado de la gente.
Pero también nosotros, como ciudadanos, tenemos una responsabilidad: ayudar dentro de nuestras posibilidades, no difundir rumores ni información falsa, mantener la calma y estar atentos a las recomendaciones de las autoridades.
Una reflexión para Colombia
Hay momentos en los que un país tiene que recordar qué es lo verdaderamente importante. Podemos pensar diferente. Podemos tener distintas posiciones políticas, distintas ideas y distintas maneras de entender el rumbo de Colombia. Pero frente al dolor de una familia que acaba de perder a un ser querido, esas diferencias pasan a un segundo plano.
Hoy no necesitamos más división. Necesitamos solidaridad. Necesitamos colombianos ayudando a colombianos, instituciones trabajando y una sociedad capaz de tenderle la mano a quien hoy lo perdió todo. Porque una tragedia como esta nos recuerda que, antes que cualquier diferencia, somos seres humanos. Que el dolor de una familia en Chocó también debe dolernos en Bogotá. Que lo que ocurre en Cali también nos importa en Pereira. Que cuando una parte de Colombia sufre, el resto del país no puede mirar hacia otro lado.
A las familias que hoy lloran, a quienes perdieron sus hogares, a quienes están buscando a sus seres queridos y a todos los afectados por esta tragedia, queremos decirles algo muy sencillo: No están solos, desde Ante Todo Colombia expresamos nuestra profunda solidaridad con cada víctima y con cada familia que hoy enfrenta esta tragedia.
Hoy nos duele Colombia.
Y en los momentos más difíciles, estar unidos también es una forma de reconstruirla.

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