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La economía que deja Petro

Cuando un gobierno termina, las cifras cuentan una historia, pero nunca toda la historia. Durante los últimos meses, Gustavo Petro ha defendido su gestión destacando la reducción del desempleo. Y es cierto: en junio de 2026 la tasa de desempleo se ubicó alrededor del 8 %, una de las más bajas de los últimos años. Ese resultado merece ser reconocido.

Pero una economía no se mide por un solo indicador. La verdadera pregunta es: ¿qué economía recibe el nuevo gobierno?

La respuesta es menos alentadora. Colombia no recibe un país quebrado, pero sí unas finanzas públicas mucho más frágiles. La deuda pública alcanzó niveles récord y, de acuerdo con estimaciones recientes, durante los últimos cuatro años aumentó a un ritmo cercano a los 260.000 millones de pesos diarios. A esto se suma un déficit fiscal que sigue limitando la capacidad del Estado para invertir en seguridad, infraestructura, salud y educación.

Las señales de confianza tampoco son las mejores. La inversión extranjera directa en sectores distintos al petróleo y la minería cayó 32 % en el primer semestre de 2026, mientras el sector empresarial enfrentó mayores costos financieros, aumentó el cierre de medianas empresas y la industria continuó mostrando un crecimiento insuficiente. Son indicadores que reflejan una economía con menos dinamismo y mayores dificultades para atraer capital y generar empleo de calidad.

Los retos del nuevo gobierno

El gobierno que hoy comienza tendrá poco margen para improvisar. Su primera tarea será recuperar la disciplina fiscal, reducir el déficit y estabilizar la deuda pública. Sin unas cuentas sanas, cualquier política pública tendrá límites desde el primer día.

También será indispensable recuperar la confianza. Colombia necesita volver a ser un país atractivo para invertir, producir y generar empleo. Eso exige reglas claras, estabilidad jurídica y un entorno que permita crecer a la industria, al agro, al comercio y a las pequeñas y medianas empresas, que siguen siendo el principal motor de la economía.

Reconocer la reducción del desempleo no significa ignorar los desafíos que deja este cuatrienio. El verdadero legado económico de un gobierno no se mide únicamente por las cifras que entrega al finalizar su mandato, sino por las condiciones que deja para que el siguiente pueda gobernar.

Hoy el reto no es explicar la economía que deja Petro, sino reconstruir la economía que recibe el nuevo gobierno. Recuperar la confianza, ordenar las finanzas públicas y volver a hacer de Colombia un país competitivo será una tarea compleja, pero indispensable para garantizar un crecimiento sostenible y mejores oportunidades para todos los colombianos.

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