River-Boca: de Argentina para el mundo

River-Boca: de Argentina para el mundo

El día sábado 24 de noviembre, debía jugarse la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors. La final pintaba ser la más atractiva de toda la historia de dicha copa. Tanto River, como Boca, son los equipos más reconocidos del continente americano. Sus hinchadas son admiradas a nivel mundial por sus carnavales en las tribunas, cada vez que juegan sus equipos. Los medios argentinos se encargaron de ponerle el título de “La final del mundo”.

Pero lo que parecía ser la final que partiría la historia del fútbol en dos, no terminó siendo más que un triste chiste. Vándalos, con camisetas de River Plate, atacaron el bus de los jugadores de Boca a su llegada al estadio. De este hecho, varios jugadores resultaron afectados, por lo cual se decidió cancelar el partido. Al día de hoy no se sabe si se juega, o no, ni la cancha en la que se jugará. En este momento, el partido ya perdió todo su atractivo.

En Colombia, todos repudiaron el hecho. Hubo críticas tanto para la hinchada de River, como para la policía argentina por su fallido operativo. Pero tal vez pocos recuerdan que en el 2009, en Colombia, sucedió un incidente similar en el que también un jugador de un equipo colombiano salió herido. La diferencia: el partido ese día si se jugó.

La comparación previa, solo se presenta para dejar claro que en todos los países tenemos delincuentes disfrazados de hinchas. Lo de River-Boca solo fue una muestra de lo que sucede a menudo en el fútbol suramericano y mundial. Riñas, heridos y muertes.

En Colombia por décadas, hemos dicho que las “barras bravas” de los equipos son violentas porque se copiaron de Argentina. Esa afirmación no es del todo falsa, pues Argentina trajo a Sur América, el significado de “barra brava”. Basta con oír los canticos de las barras colombianas, para ver que muchas son copiadas de las barras argentinas.

Pero, no solo las barras han copiado el estilo de Argentina. Las entidades públicas encargadas de regular el comportamiento de los aficionados en el fútbol, también. Muchas de las decisiones por estas entidades para frenar la violencia en el fútbol, son traídas de Argentina. En lo que no se cae en cuenta, es en evaluar si dichas decisiones, realmente producen resultado.

Para la muestra un botón. En Argentina prohibieron la entrada de hinchas visitantes en la mayoría de estadios. A los pocos años, las alcaldías de las ciudades principales de Colombia, hicieron lo mismo. Esta decisión no ha logrado reducir la violencia. En los alrededores del estadio ya no se presentan batallas campales. Pero eso no significa que no se presenten heridos y hasta muertos.

 

De los primeros partidos en que se tomó esta decisión, fue un Millonarios-Nacional en el 2014. La decisión provocó una serie de ataques entre las barras de los dos equipos. El resultado, un muerto en la estación de Transmilenio “El Restrepo”.

 

Luego las cosas se salieron de control. Nunca más se pudo volver a un clásico en Colombia con amigos del equipo rival. Pues, hasta los que no eran barras bravas, estaban dispuestos a golpear, si encontraban hinchas visitantes en sus tribunas.

Estos, tan solo son ejemplos que demuestran como decisiones de las entidades, traídas de Argentina, no han generado más que violencia. En los barrios la gente se sigue matando por su equipo. La violencia no disminuyó, tan solo disminuyeron los hechos mediáticos en los alrededores del estadio.

Hoy se habla de la opción de jugar el partido de River-Boca, en Medellín. Dicha decisión se da, porque Argentina no puede ofrecer la seguridad necesaria para el partido. De elegirse el Atanasio como sede de la final, el mensaje será claro: la policía colombiana está más capacitada para este tipo de partidos, que la argentina.

En resumidas cuentas, el escritor de la presente columna pretende mostrar que la copia argentina en Colombia, debe acabar. No solo por las barras, también por parte de las entidades que regulan el comportamiento de los fanáticos del fútbol. Las mejores políticas públicas para reducir la violencia que a diario mancha el fútbol, pueden salir desde los colombianos. Cambiemos el rumbo así Argentina no lo cambie. Generemos políticas que incentiven el ir al estadio, compartiendo con los hinchas rivales. Y no prentendamos mostrar que en Colombia, dos hinchas de distinto equipo no pueden compartir una tribuna.