Cifras del hurto de bicicleta en Bogotá ¿Qué tan preocupantes son?

Cifras del hurto de bicicleta en Bogotá ¿Qué tan preocupantes son?

El pasado 12 de marzo, sobre la 1:30 de la tarde, en el puente peatonal del Alto de la Virgen, José Antonio Silvia fue asesinado por 3 delincuentes que intentaron robarle su bicicleta y que posteriormente, lo apuñalaron. Este caso de inseguridad se presenta muy cerca al sitio en donde hace 2 años, una estudiante de la Universidad de los Andes murió en manos de un asesino que le proporcionó una herida con arma de fuego.

Según habitantes del sector, ese sitio (entre la estación 21 Ángeles y Gratamira) es un nido de delincuencia, a menudo se presentan atracos a bici usuarios y peatones. Las estadísticas entregadas por “Bogotá Cómo vamos” ayudan a corroborar esta situación. Según esta entidad, en Suba (sitio del asesinato de José) es en donde más robos de bicicletas se presentan (1181 hurtos en 2018). A esta localidad le siguen Engativá y Kennedy, las 2 localidades con más de mil hurtos en el 2018.

En total, en Bogotá se presentaron 7.732 hurtos de bicicletas en el 2018. Es decir, que en Kennedy, Engativá y Suba, se presentaron el 43% de los casos de hurto de bicicletas. La población más afectada por este tipo de hurtos son personas universitarias (3.079 casos). Así mismo, es importante recalcar que el horario en el que más se presentan hurtos a bicicletas es de 6:00pm a 9:00pm.

En Bogotá se han hecho esfuerzos por aumentar la seguridad para los bici usuarios. Esto, se ve reflejado en las cifras entregas por el secretario distrital de seguridad Jairo García. Según él, el hurto a bicicletas ha disminuido en un 5% en Bogotá. No obstante, el más reciente caso de atraco y homicidio de José Antonio Silva, demuestra que aún hay mucho por hacer en este tema

Una de las propuestas de Ante Todo Colombia para disminuir la inseguridad en ciudades como Bogotá es, Intervenir los circuitos locales de crimen como ventas de celulares, autopartes, electrodomésticos, bicicletas y otros productos que se comercian a partir del hurto.

Estos mercados ilegales son el núcleo duro de la delincuencia que afecta nuestra vida diaria, nuestra productividad, nuestra confianza como comunidad y como sociedad. Enfrentamos el reto de convencer a la ciudadanía de que el mejor precio de esos objetos robados no sustituye el inmenso costo en violencia, corrupción y desempleo que impacta en sus propias vidas.