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RELATIVIZACIÓN O DESOBEDIENCIA CIVIL FRENTE AL COVID-19

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Al momento de escribir este artículo, el Ministerio de Salud en su último reporte registraba 15.574 contagiados, 574 muertes, 3.751 recuperados, seguían encabezando la deshonrosa lista la capital Bogotá y el Valle del Cauca, aunque en este mismo reporte se evidenció que el departamento del Atlántico superó al Valle por un caso. Casi como una competencia de contagios se denota de los reportes que el Ministerio de Salud emite a diario. Pero como no, si lo que muchos hemos evidenciado en las redes sociales han sido un sinnúmero de situaciones en donde ciudadanos de todos los estratos socio-económicos, desobedecen la cuarentena y las medidas de prevención que recomiendan las autoridades competentes. 

La poca responsabilidad social de muchos colombianos se ha dejado ver en esta crisis nacional y mundial. Hoy son muchas las personas que creen que la pandemia no los afecta o peor aún, que es un juego o una conspiración de aquellos que manejan los hilos del poder mundial. Quiero hacer énfasis en el caso de la ciudad de Cali.

Cali es una ciudad que ha recibido colombianos de todas las regiones pero en especial del mismo suroccidente al cual pertenece, muchos desplazados principalmente por la violencia, otros por la pobreza en busca de mayores y mejores oportunidades, otros por el despojo de tierras, entre otros múltiples factores. Es decir, Cali es una ciudad demasiado diversa social, cultural y económicamente. La mayoría de estas personas han encontrado techo o ubicación en lo que conocemos como Distrito de Aguablanca, la otra ciudad dentro de Cali. 

Hablar del Distrito de Aguablanca requiere de un conocimiento profundo de la zona y del ambiente, puesto que cuando se menciona se suele relacionar con pobreza, criminalidad, desorden urbano, entre otras problemáticas. Pero no necesariamente el Distrito de Aguablanca es todo eso, aunque no voy a negar que tiene de eso. No todo el que vive en esa zona es pobre, delincuente, invasor. Hay gente de buen modo y buenas costumbres, lo que se conoce popularmente gente de bien, aunque a veces asociemos mal ese término creyendo que significa gente extremadamente adinerada. En resumidas cuentas el Distrito de Aguablanca es otra parte de Cali al igual que pasa en la mayoría de ciudades colombianas, no nos olvidemos que Colombia es considerado el segundo país más desigual de América Latina según el Banco Mundial (https://www.larepublica.co/economia/segun-el-banco-mundial-colombia-es-el-segundo-pais-mas-desigual-de-america-latina-2570469).

Lo que podemos analizar con certeza es que en Colombia estamos viviendo una especie de pico de contagio como sucedió en Europa, Asia y Estados Unidos, el promedio básicamente en Colombia es, con riesgo a equivocarme, de más de 500 casos de contagios nuevos diarios. Y esto no es solo por el normal desarrollo del virus, no, es en gran medida por la irresponsabilidad de muchos ciudadanos que no respetan la cuarentena ni las medidas de prevención que nos han señalado los gobiernos nacional, departamental y local. Como ciudadano doy fe que, en el caso de Cali, el señor alcalde Jorge Iván Ospina está haciendo una extraordinaria labor en la lucha contra el Covid-19, pero muchos caleños no están colaborando. Aquí volvemos a hablar del Distrito de Aguablanca.

Es muy común entrar a revisar las redes sociales, en especial Twitter y encontrarse con denuncias ciudadanas mostrando el pésimo comportamiento de los caleños en barrios en su mayoría ubicados en el Distrito de Aguablanca. Fiestas (literalmente tremendas rumbas) afuera de las casas, personas en las calles sin ninguna medida de protección. Jóvenes jugando fútbol en canchas de barrio, personas sentadas en parques sin ninguna necesidad, reunidos en diferentes lugares sin el más mínimo temor de contagiarse y peor aún, sin la menor responsabilidad social. Realmente muy lamentable.

Escribo esto con el propósito de reflexionar y lograr entender un poco el por qué del comportamiento de muchos ciudadanos en medio de esta pandemia. Y la pregunta que me hago es si estamos frente a la relativización del Covid-19 o simplemente frente a una desobediencia civil. Ambas igual de peligrosas. 

Cómo es posible relativizar una enfermedad que ya ha cobrado la vida de 311.588 personas y ha contagiado a 4.597.894 en todo el mundo, según cifras oficiales. Y sólo en el caso de Cali ya está ocupada el 70% de la capacidad instalada de UCI´s de toda la ciudad, imagínense. Se necesita testarudez para no comprender la magnitud de esta pandemia o simplemente disfrutar del daño ocasionado al otro.

Por otro lado, la desobediencia civil  es un tema mucho más complejo y que abordarlos requeriría de mucho más tiempo y texto, pero me limitaré a decir que en Colombia se ha hecho costumbre la desobediencia civil para cualquier cosa que no nos guste y la promueven desde cualquier ciudadano de a pie hasta importantes figuras de la política nacional. Eso es algo que tiene que parar inmediatamente. Los destinos de una Nación y mucho menos el manejo de las crisis pueden ser manejados acorde a los intereses particulares de cada ciudadanos sino al bien común, al interés general, ese interés que nos mantiene vigente como sociedad.

Es muy desafortunado la pésima imagen que se ganó Cali en el manejo de la pandemia y solo por culpa de ciudadanos irrespetuosos de las normas, de la salud y de la vida. El alcalde Jorge Iván Ospina debe tomar cartas en el asunto pero no ”amenazando” en tomar medidas severas sino haciéndolo verdaderamente de manera focalizada, puesto que no podemos pagar justos por pecadores. Ya es hora de dejar de ser políticamente correctos con todo y llamar las cosas por su nombre. Medidas como la militarización de ciertas zonas propensas a la infracción y la criminalidad deben ser vistas con buenos ojos por los dirigentes locales ya que esto contribuiría con el manejo de la crisis de salud pública producto del Covid-19 y la gran inseguridad que aqueja estos sectores.

Por último quisiera recordarles que es muy importante acatar las directrices de las autoridades competentes para el manejo y control de la salud pública, la prevención de contagio y la superación de la crisis. Salir a lo estrictamente necesario el día que le sea permitido, usar tapabocas obligatoriamente cuando esté fuera de su casa y lavarse constantemente las manos. Esta situación nos afecta a todos, si me cuido yo, los cuido a ustedes y viceversa.