¡Gloria al soldado!

¡Gloria al soldado!

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La guerra ha acompañado al hombre desde sus comienzos, la conquista de la tierra prometida, las monarquías, las guerras mundiales, etc. Un factor transversal del por qué suceden estas acciones es porque evidentemente el hombre es un animal político, pero más que eso cabe encontrar el factor del por qué el individuo va a la guerra ¿cuáles son sus motivaciones?

Pues bien, sabemos que se considera que toda obra de Cristo constituye una reacción contra el mal y que es el deber primero, llevar la paz alrededor del mundo. A partir de esto, se puede considerar a la vida humana como “servicio militar”, dado que está orientada a hacer el bien mediante las acciones naturales terrenales, como el combate; desprendiéndose completamente de sus deseos propios para buscar el bien común.

Por ello, la senda del Ejército de Colombia está llena de sacrificios, de luchas, de alianzas, de victorias y de héroes (muchas veces anónimos) que dieron, dan y están dispuestos a poder brindar su vida incluso, para velar por la libertad de la tierra que nos ha visto nacer, que es nuestro hogar, que guarda las tumbas de nuestros mayores, que protege nuestras creencias y permite la realización de nuestros sueños.

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Cabe resaltar entonces, la labor del soldado colombiano quien durante más de 200 años ha velado por el bienestar de todos los colombianos, como bien reposa su valentía en la quinta estrofa de nuestro himno nacional: “soldados sin coraza ganaron la victoria, su varonil aliento, de escudo les sirvió”. ¿Qué motiva a diario a nuestros héroes? Es el amor patrio, la vocación y la mística el motor que mueve cada corazón pixelado y que permite mantener fe en la causa. Para lograrlo, se requiere que cada miembro de la institución se aferre a la lealtad valores, devoción y orgullo que siente por el Ejército. Además, que sea consciente que reposa sobre los hombros de cada uno de ellos, un liderazgo positivo como obligación moral por honrar a sus antecesores, un liderazgo que trasciende y sirve de orientador para la consecución de objetivos en pro de la construcción de patria.

Hoy, como todos los días debemos enaltecer a los soldados, oficiales, suboficiales (activos y retirados) quienes desde antes del alba saludan a la bandera con su “americana” más brillante que la sonrisa que los acompaña, a todos quienes sin importar el clima o dejar a su familia, salen a cumplir con su misión, preparados para enfrentar el miedo o el rechazo de civiles que desconocen su valioso accionar, a todos aquellos que aún en la oscuridad portan con honor su apellido en el uniforme, para que usted y yo podamos descansar tranquilos sobre este precioso amarillo, azul y rojo.

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